La Montaña Palentina nos ofrece la emocionante sensación del explorador: terreno deshabitado en el que se atraviesan valles, arroyos y praderas siempre con las estampas de la alta montaña de fondo. En esta ocasión hacemos un recorrido compartido en parte con el de la ruta 53, pero hecho al revés y con el extra de ascender hasta la Peña Quebrada saboreando la sensación de pedalear a casi 2000 metros de altitud.
Iniciamos la ruta en Vega de Liébana dirigiéndonos por carretera hacia Bárago. Poco después de atravesar el pueblo la carretera cruza el Río Frío e inicia un ascenso de varias eses enlazadas que culmina en los túneles excavados en la roca para llegar a Dobres y Cucayo. En este último tomamos una pista que se inicia por uno de duros tramos de ascenso que tendremos que superar. La pista transcurre junto al Río Frío. Después de cruzar el río en los invernales de Ranes el camino asciende entre bellos paisajes hacia las altas montañas que poco a poco irán apareciendo cada vez más cercanas.
La llegada a los Altos de Riofrío invita a tomar un descanso mientras contemplamos el amplio valle cerrado al Oeste por Peña Prieta y al Sur por el Río Carrión y la impresionante mole del Curavacas. Son paisajes espectaculares que no nos cansamos de admirar.
Seguimos por la pista un poco hasta encontrar una desviación a la izquierda que nos lleva hacia la cumbre de la Peña Quebrada, a casi 2000 metros de altura. Desde la cumbre podemos ver casi toda la ruta de ascenso junto al río Frío. Debajo, al Sur, podemos ver el valle de la Vega de la Canal, por el que descenderemos después hacia el Río Carrión.
Aunque el sendero de ascenso a Peña Quebreda continúa hacia el Collado del Mostajo el acceso es muy dificultoso y peligroso por la fuerte pendiente y las piedras sueltas. Decidimos entonces volver por el camino de ascenso, de nuevo hasta los Altos de Riofrío. Desde allí, seguimos hacia la izquierda para atravesar la magnífica Vega de la Canal. Al alcanzar el Río Reñuela giramos hacia el Sur por un sendero pedregoso pero ciclable en su mayor parte, que nos lleva hacia la Vega de los Cantos, junto al Rïo Carrión.
Descendemos un rato por la Vega hacia las morrenas glaciares que encajonan el río y provocan varias pequeñas cascadas. Allí emprendemos el regreso, primero por la Vega de los Cantos y luego ascendiendo hacia el Río Frío. El ascenso por la pista es muy dificultoso por lo pedregoso del terreno. Una vez arriba el avance por la pista es rápido. Atravesamos el arroyo de la Vega de la Canal y luego el propio Río Frío, siempre hacia el Norte, en dirección a Liébana.
Al asomarnos al valle de Liébana la pista gira a la derecha y un trecho más adelante tomamos un cruce a la izquierda para realizar un rápido descenso por una pista de fuerte pendiente en dirección a Ledantes. Allí tomamos la carretera que rápidamente nos acerca hacia Vada y luego a La Vega, donde nos espera el final de esta magnífica ruta de alta montaña.